Reconstrucción Facial del Libertador Simón Bolívar

Los retratos del Libertador abundan, su figura se repite en innumerables variantes en libros, revistas, documentos oficiales y enciclopedias, todos tenemos en mente retratos enseñados en la escuela y las estatuas que hay en muchos parques de las ciudades latinoamericanas.

Los habitantes de los países bolivarianos nos hemos ido acostumbrando a una imagen fabricada por artistas y dibujantes que no conocieron personalmente a su modelo y que, a lo largo de sucesivos retoques acentuados por siglo y medio de maquillaje histórico, han suavizado las facciones y amansado la actitud. El Genio de la Guerra, el Hombre de las Dificultades, como él mismo se llamó, se nos presenta sentado en su despacho de estadista, con la actitud de quien medita, apagados los ojos, en los arduos problemas de la administración. El resultado es una no-verdad histórica y una incongruencia sicológica: el propio Bolívar confesaba que los despachos y oficinas eran para él una tortura insoportable. Sus ojos, además, fueron siempre dos brasas vivísimas, ardientes e inquietas, como unánimemente lo han testimoniado quienes le conocieron.

Varios especialistas dicen que los artistas que pudieron pintar a Bolívar, posando frente al artista,  fueron muy pocos, o dudan que digan la verdad en eso de tener el modelo por delante, por lo inquieto que era y su carrera de guerrero y político que no tenía tiempo.

Existen libros sobre la iconografía del Libertador, como los de Enrique Uribe White ¨Iconografía del Libertador, 2a. ed., Ediciones Lerner, Bogotá, 1983.¨; los de Alfredo Boulton, ¨El rostro de Bolívar, Fundación John Boulton, Caracas, 1982¨, ¨Los retratos de Bolívar, 2a. ed. corregida y aumentada, Editorial Arte, Caracas, 1964¨.  etc., que son trabajos serios que no tienen que ver con posiciones políticas de sus autores.

Al fin y al cabo hay que entender que las pinturas son una representación romántica de un ícono, muchas son copias de copias. Las estatuas son interpretaciones en volumen de las pinturas, no pueden servir de referente físico, sólo sirven de símbolo.

Por eso y porque el perfil de Bolívar fue estudiado geométricamente con determinados ángulos, así como existe también una mascarilla luego de fallecido, el rostro que ahora se ha recompuesto científicamente, está en consonancia con el rostro que todos conocemos de Bolívar, y su evolución por la enfermedad y los años. El rostro puede variar, es verdad que Bolívar usó bigote mucho tiempo y patillas largas casi siempre, pero los rasgos de arcos superciliares, la nariz recta y algo larga y el mentón un poco prominente, están muy de acuerdo, con esa reconstrucción digital de los científicos que se esmeraron, con el respeto y el amor que merece la figura insigne del Primer Ciudadano del mundo.

Una reconstrucción 3D hecha sobre los restos reales representa la imagen de carne y hueso de un ser humano que existió, una foto del personaje, no conlleva la carga romántica de los retratos.

De todas maneras todas las imágenes de Bolívar se complementan y existen como fruto del trabajo de sus artistas, no se trata de renegar de las piezas creadas durante los años pasados. La nueva imagen quedará como una visión más, pero más neutra e imparcial y más cercana a la verdadera imagen de Simón Bolívar.

Este trabajo fue apoyado por el Gobierno Bolivariano, el cual encabezado por el Presidente Hugo Chavéz pidió en el 2010 empezar con esa investigación que tomó dos años de estudios profundos y trabajo continuo hasta lograr el gran resultado.

En estas acciones participaron expertos del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc); el Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (Ivic); el Instituto de Estudios Avanzados (Idea) y especialistas internacionales, quienes concluyeron que los restos que reposan en el Panteón Nacional sí corresponden al Libertador. Participó también el francés Philippe Froesh, artista especializado en reconstrucción facial.

En la reconstrucción facial, explicó la antropólogo forense Lourdes Pérez, representante del equipo multidisciplinario y multinacional que llevó a cabo la investigación y produjo ese resultado, se hizo énfasis en el estudio bioantropológico de los restos de Simón Bolívar, sustentado en parámetros basados en la descripción de las características morfológicas presentes en los huesos de la cara del cráneo del Libertador. Esto se llevó a cabo a través de la bilocación científica.

Además, la antropólogo forense aclaró que para poder graficar las características del Libertador, se utilizó una tecnología de vanguardia como la tomografía axial computarizada de cráneo, la cual estuvo a cargo de la única radiólogo-imaginólogo forense del país, Maribel Yoris.

La reconstrucción facial a partir del análisis antropológico de los huesos craneales no es una novedad de la ciencia. Antes de someter la osamenta de Simón Bolívar a esa técnica, ya se había practicado con éxito, entre otros, con los restos de Blanca d’Anjou, princesa de Nápoles; Pedro III, Rey de Aragón; Tutankamón, faraón egipcio, y Nicolás Copérnico, astrónomo polaco.

Ya a finales del Siglo XIX los arqueólogos y médicos forenses se planteaban el problema. Incluyendo los trabajos del renombrado Cesare Lombroso, médico criminólogo, sus técnicas de medición antropométrica y clasificación de características físicas son precursoras de los modernos sistemas de reproducción de rostros. Es a fines del Siglo XX cuando se consolida la base de la actual técnica. A partir del cráneo, un escultor va colocando “tacos” cilíndricos sobre su superficie, que tienen las medidas de altura de los promedios de grosor de los “tejidos blandos” (músculos, tendones y cartílagos) de acuerdo a las características genéticas y de vida (geografía, alimentación, etc.) de la persona en cuestión. Después a partir de esta nueva superficie de apoyo, se va moldeando arcilla para configurar el rostro. Finalmente, en la primera década del Siglo XXI, con los grandes adelantos en digitalización y escaneo, y el desarrollo de los programas de tercera dimensión (3D), el proceso se hace a través de la informática en forma virtual. Ya no es necesario disponer del cráneo para realizarlo, basta con hacerle un escaneado en 3D (generalmente a través de la tomografía axial computarizada) y con la información adquirida, un programa especializado genera una “imagen virtual” corpórea. A partir de allí el procedimiento es similar al anterior, con la ventaja de tener hoy a disposición la información digitalizada de numerosos bancos de datos respecto a la distribución de los tejidos blandos.

En este acto científico, además del uso de las tecnologías de vanguardia, se precisa recurrir, por necesidad, a la iconografía del occiso, que, en el caso de Bolívar, está conformada totalmente por pinturas al óleo.

En esta presentación de la imagen en 3D, la antropóloga forense Lourdes Pérez reveló que la reconstrucción facial del llamado «Hombre de las Dificultades» fue posible gracias a una descripción morfológica de gran coincidencia con los miles de retratos suyos existentes, en especial con el que le hizo entre 1824 y 1827 el pintor peruano José Gil de Castro, del cual dijo el propio Bolívar en una carta dirigida al General Sir Robert Wilson: «Me tomo la libertad de dirigir a Ud. un retrato mío hecho en Lima con la más grande exactitud y semejanza».

Por otra parte, las nuevas tecnologías desempeñaron un importante rol, en especial en los toques finales de la imagen. En ellos se utilizó un software que permitió «esculpir a mano» y manejar la topografía creada en el rostro como si se tratara de «arcilla digital». Se buscó apoyo en tablas de espesores de tejidos blandos, creadas a partir de personas vivas de igual edad y origen étnico, para evitar así alterar los volúmenes de fluidos corporales.

 La recreación de su uniforme se logró mediante la observación meticulosa de las prendas que uso en vida, y con las que aparecía en sus retratos: esquemas de los bordados con hilos de oro, botones, ribetes, detalles del cuello, costuras, telas, charreteras…

El francés Philippe Froesh, que es el artista especializado en reconstrucción facial nombrado en este artículo, y el cual integró el grupo de expertos que trabajó el rostro de Bolívar; como lo mencionamos anteriormente, cuenta con una vasta experiencia en la reconstrucción de rostros de personas fallecidas logrados con la ayuda de programas softwares y algoritmos, y a partir de sus huesos. Y en uno de sus explicaciones sobre el trabajo dijo: «Actuamos con gran precisión, creo que nos acercamos a un 90 por ciento de veracidad. El otro diez por ciento tiene que ver con el color exacto de los ojos, detalles sobre la pigmentación de la piel, la cantidad de arrugas o patas de gallo… Nada de eso modifica el aspecto general de Bolívar. La arquitectura y estructura de su rostro no deja lugar a dudas. Sus huesos gloriosos hablaron y nos guiaron hasta la meta».

«El retrato digital muestra a Bolívar con una gran nariz, rasgos redondeados y tupidas cejas sobre unos ojos de mirada penetrante. Quienes conocen su iconografía afirman que coincide con la mayoría de las imágenes conocidas del prócer».

Philippe Froesch también explicó que la modelación 3D (en el tema de las reconstrucciones faciales) consiste en recuperar la base de datos de puntos de la tomografía axial realizada de los restos óseos, transformarla en polígonos, integrarle una serie de medidas antropológicas determinadas por los forenses y añadirle una piel tridimensional que se adapta a las necesidades. Más tarde se añade el vello facial, cabello etc. Parece simple, pero el protocolo requiere mucha dedicación.

En eso se necesita el informe forense, los testimonios de los contemporáneos de Bolívar y los elementos gráficos como dibujos y cuadros.

De tal manera que las reconstrucciones son el resultado de matemáticas y antropología forense. El tamaño, proyección, anchura de la nariz por ejemplo son fruto de ecuaciones regresivas desarrolladas por el FBI y la Universidad de Manchester. Esas ecuaciones se calculan en base a medidas craneales muy precisas.

Con respecto a la piel evidentemente el color de piel de un hombre que pasa sus días cabalgando bajo el sol es Moreno.

Y según la especialista en radiología e imagenología del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalística, la médico forense Maribel Yoris, se afirmó que en la reconstrucción tridimensional mediante tomografía axial computarizada, fueron seguidos tres vertientes: científica, histórica y artística, para tratar de transmitir una apariencia facial física real.

Por otro lado, concluyó la doctora Sonia Viso, odontóloga forense que se pudo comprobar que Bolívar era un hombre de un temperamento fuerte por las asimetrías producidas por el desgaste de sus piezas dentales, producto de su frecuente frotación.

Por su parte la anatomopatóloga forense Yanuacelis Cruz, jefa de la División de Anatomía Patológica Forense de la Coordinación Nacional de Ciencias Forenses, explicó que las enfermedades cambian el color de la piel del rostro de las personas y hasta el diámetro anteroposterior de los ojos. Alguien sometido a gran deshidratación, a intensas cabalgatas, a enfermedades respiratorias y a mala alimentación, tiene por lo común, como Bolívar, los ojos más hundidos y la mirada más profunda.

Finalmente lo que tenemos que tomar en cuenta es que si vamos atrás en la historia podemos resaltar que la política imperial de España en esos tiempos estaba basada en no permitir el desarrollo social de los indígenas en todos los aspectos culturales, es así que por eso, mientras en Europa el arte del retrato tenía ya siglos de haberse consolidado, en nuestra América no existieron retratistas de nivel.

Eso es lo que dio resultado a una de las múltiples carencias en la cultura actual de nuestro continente y tiene que ver con la pobrísima representación iconográfica de los héroes y heroínas de la Independencia.

Aquí es donde resalta la importancia de esta investigación y este trabajo de reconstrucción facial del Libertador, que en el caso de éste mismo, basta con consultar los dos más importantes trabajos de investigación sobre el tema, las obras iconográficas de Alfredo Bulton y de Enrique Uribe White; mencionadas anteriormente, para constatar rápidamente que los retratos de la época del Libertador constituyen una heterogénea amalgama de rostros que –exceptuando en casi todos los casos las características comunes de un rostro triangular y una ancha frente– nos muestran diferentes caras del mismo hombre, dependiendo de la interpretación y del talento personal del autor del retrato.

Se ha logrado entonces con esta investigación una especie de hazaña, la aproximación y la humanización del rostro de Simón Bolívar, para convertirlo en un hombre más real, más cercano a nosotros.

Por estas razones es que el trabajo de reconstrucción realizado cobra una importancia internacional. Si fuera posible generar los verdaderos rostros de todos aquellos hombres y mujeres que realizaron la gesta de la Independencia en toda América Latina, se estaría realizando un importante aporte al sentido de pertenencia de nuestros pueblos, estaríamos más cerca de ver la realidad.

Esa realidad la pudimos ver en el año 2012 en el 229 aniversario del nacimiento del Libertador cuando El presidente Hugo Chávez presentó la imagen de Simón Bolívar que fue resultado de los estudios mencionados.

Lamentablemente muchos, llevados por su afiliación política y ya que estaban acostumbrados a ver una imagen tradicional del personaje, no pudieron aceptar este avance científico que ya había sido aceptado por el mundo entero años atrás.

Al final la imagen del Libertador es mucho más que cualquier imagen pintada o digitalizada, es un recuerdo del alma eterna que vive en nuestros corazones y que gracias a sus esfuerzos nos devolvió nuestra dignidad y como mínimo tenemos que agradecérselo uniéndonos siempre como hermanos e hijos de esta hermosa Patria Venezuela.

Para leer el informe científico oficial detallado siga el siguiente enlace:

http://embavenez-siria.com/es/content/informe-oficial-sobre-la-reconstrucci%C3%B3n-facial-del-libertador

 

 

 

 

 

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