La Cultura Venezolana

Venezuela es un país de gran diversidad y riqueza cultural. Tal como sucede en otras naciones latinoamericanas, sus tradiciones culturales son el resultado de la mezcla de los aportes de la población indígena que originariamente poblaba su territorio, de la población ibérica (especialmente española) y de la población africana que arribó posteriormente en la época colonial.

Con el pasar del tiempo, también se fueron sumando los aportes de las migraciones provenientes de diversas nacionalidades latinoamericanas, europeas y del Medio Oriente. Colombianos, españoles, italianos, portugueses, sirios y libaneses principalmente, fueron arribando a lo largo del siglo XX y trajeron consigo aspectos propios de sus culturas. Es por eso que, el folklore de Venezuela es uno de los más ricos y variados.

La mezcla de estos distintos elementos étnicos, trajo como resultado la cultura venezolana actual, e hizo de Venezuela un país pluricultural.  Cada uno de esos elementos ha dado su aporte y sus cualidades a la formación del folklore venezolano.

Al recorrer Venezuela, es posible encontrar que una misma manifestación cultural o folklórica varía de una región a otra, llegando frecuentemente a ser muy marcadas estas diferencias. Por ello las expresiones musicales y los instrumentos utilizados en ellas, los bailes típicos,  la artesanía, los tejidos, la cocina típica, cantos tradicionales, la arquitectura, los juegos, la poesía, el vestuario y muchos otros aspectos difieren notoriamente y están impregnados del temperamento propio de la gente de esa región y su manera de hablar, además de estar influidos por el clima, el entorno natural, la historia y fervor religioso de que caracteriza a esa región de Venezuela.

La población de cada región da un significado estético, religioso y social a estas expresiones de la cultura, asimilándolas como propias y convirtiéndolas en sus tradiciones.

El carácter estético de estas manifestaciones nace de la creatividad e ingenio de los habitantes  de cada región  para crear sus particulares vestimentas, o  a través de la construcción de figuras representativas de sus creencias y costumbres, también con las producciones artesanales utilitarias que adquieren usos y apariencia distinta según la región donde se ubiquen  y de las cuales surgen diversidad de técnicas en el país tales como: cerámicas, tejidos, cestería, productos textiles y calzado,  trabajos con madera, en cuero, con fibras vegetales, etc.

Por otro lado, el significado religioso forma parte esencial de las creencias del pueblo y sus manifestación de la fé, donde los participantes expresan agradecimientos, hacen peticiones y pagan promesas.

En este sentido, se puede afirmar que en Venezuela  no existe sociedad sin fiesta, ceremonia y celebración. Desde siempre los grupos humanos se han apegado a los rituales para intentar comunicarse con sus dioses y divinidades, ofrendan su veneración por la naturaleza, conmemoran hechos y personajes históricos que han sido decisivos para la existencia del grupo social. Así las manifestaciones folklóricas son ceremonias que nacen espontáneamente en una comunidad y luego se van ritualizando y reglamentando, estableciendo roles que cumplen estrictamente los participantes.

Hacer folklore no es volver al pasado sino, por el contrario, traer al pasado histórico a nuestro presente costumbrista. Significa rescatar los valores culturales del pueblo. Saber que contamos con un legado cultural y artístico precolombino de diversas etnias indígenas, con su arte rupestre, cestería, alfarería y una rica tradición oral (en especial en las regiones andinas, en las áreas montañosas del litoral, las sabanas de Los Llanos y las selvas amazónicas), se suma el extraordinario aporte lingüístico, arquitectónico, de artes decorativas, pintura, orfebrería y mobiliario de los españoles. Ello se matizó con contribuciones significativas en música, bailes, artes pictóricas y sentido de lo mágico de viejas culturas africanas. También se enriqueció por otras corrientes culturales de origen antillano y europeo en el siglo XIX, en especial de procedencia francesa.

Tenemos así, diversas expresiones y estilos musicales muy diversos entre ellos y entre los cuales podíamos destacar: la música llanera, la gaita, el galerón oriental, el calipso, el folklore andino, el golpe tuyero, la gaita oriental, el golpe larense, entre otros que surgieron de la espontaneidad del pueblo y su estilo de vida.


Hay que resaltar que la cultura tradicional no sólo es parte del folklore,  sino también una construcción cotidiana de cada uno de los miembros de esa sociedad en base a su forma de vida, su entorno y costumbres. Este aprendizaje se transmite de una generación a otra por vía oral y mediante la participación espontánea en las actividades que constituyen la vida de la colectividad, constituyéndose en  el vínculo más efectivo del individuo con su lugar de origen y con su historia.

De esta reflexión es posible comprender la importancia de promover el folklore en nuestro pueblo, al saber que Venezuela es un país que cuenta con un folklore maravilloso y muy variado, expresado a plenitud en sus bailes, sus fiestas religiosas, música, creencias,  artesanías, indumentaria y comidas típicas. Todas ellas con particularidades que las hacen atractivas e interesantes de conocer y experimentar.

Es de suma importancia que los venezolanos conozcamos nuestras manifestaciones folklóricas, a fin de rescatar nuestros valores culturales históricos, ya que esto representa la  memoria de un pueblo sobre su  esencia y  sus costumbres, lo cual debe ser transmitido y defendido de generación en generación, para no desvirtuar ese legado tan importante que dejaron nuestros antepasados y que, lejos de desgastarse, se ha enriquecido con el paso del tiempo.

Valorar lo que tenemos y saber de dónde venimos, nos ayudará y facilitará la comprensión de quienes somos y hacia dónde vamos.

 

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